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lunes, 16 de junio de 2008

Miremos a otro lado

Dibujado en el cielo, un toro con las Pléyades;
otro toro escondido debajo de la tierra;
si eres vidente, abre a la verdad los ojos;
verás entre ambos toros un puñado de asnos.

Robaiyyat - Omar Jayyam

Uno es algo ingenuo. Me gustaría que no fuese así, pero no es bueno ir en contra de la naturaleza. El tercer principio de Newton (acción y reacción) lo deja muy claro.
De pequeño siempre pensé que sería estupendo ganar un Nóbel, como Feynman (no soy tan egocéntrico como para aspirar al premio Abel, al menos no por el momento). Siempre he creído que los premios deben darse de forma sincera, sin que por medio haya ningún interés, sea económico o político. Más tarde uno se da cuenta de que, si el mundo fuese así, es muy posible que no pudiese darse prácticamente ningún premio.
Lo que me da miedo es que la hipocresía es algo demasiado habitual, tanto que ya ha dejado de causar sorpresa, rechazo e incluso pasmo, por lo familiar de la cosa.
Hace poco se ha fallado uno de los premios príncipe de Asturias, el de Comunicación y Humanidades, en favor de Google.
Me parece estupendo, es un reconocimiento a uno de los vetebradores de nuestra nueva realidad, con una filosofía inicial de quitarse el sombrero y apoyada en un producto fiable, tremendamente útil y con un crecimiento increíble. A estas alturas no creo necesario explicar lo que es Google (por si acaso, aquí está el maestro Sagan para aclarar las cosas).

Es entonces cuando la parte ingenua se despereza y me pega en los higadillos.
-¿No es Google el portal de información que censura sus contenidos dependiendo de en que parte del mundo te conectes, como se comprobó hace tiempo?
-No seas malpensado. La República Popular China es nuestra amiga; de acuerdo que no respetan los derechos humanos, vale que ejecutan más penas de muerte que nadie, pero hemos de tener en cuenta que últimamente han hecho grandes cosas. Se han abierto al capitalismo. Ahora compran, consumen. Son felices (algunos, al menos).
Por eso no se debe romper el status quo, hay cosas que no deben saberse. Es malo. Si quieres entrar en mi mercado, debes permitirme vetar ciertos contenidos sin importancia. No es bueno que se hable del Tibet, o de las detenciones ilegales a los activist... a los subversivos. Al fin y al cabo, vosotros tenéis Guantánamo, y nadie se queja.

De pequeño me hubiera escandalizado, pero ahora soy mayor, y más listo. He visto la luz, y por fin todo está claro. Todo es por nuestro bien, aunque no lo veamos así, ya que es preferible la injusticia al desorden. Además, un poco de censura no hace daño a nadie (apenas), sobre todo si se hace en aras de un bien mayor. E
sas cosas deben ser premiadas. Y como Google no puede organizar eventos deportivos de caracter mundial (por el momento), pues...

si se desea ampliar información (y encima leer algo expresado de forma coherente):
- psycobite lo explica como nadie, con enlace a una muestra de la citada censura al final del post.
- otra comparativa del doble rasero,

-y una recomendación literaria, que no todo en la vida va a ser enervarse.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Se me tenía que haber ocurrido a mi


"La vida es eso que se pasa mientras haces planes"

¿He perdido un año de mi vida?

Al fin y al cabo, llevo cerca de un año haciendo algo que no me apasiona. Pero claro, hacer algo que a uno le apasione es , por lo general, complicado. Incluso el hacerlo no garantiza que uno vaya a encontrar esa plenitud de espíritu soñada, o algo que se parezca, aunque sea mínimamente.

Una de las opciones posibles, sobre todo si Vd nota dentro de sí el gusanillo de la creatividad, puede ser el crear uno su trabajo. Bien algo ya existente adaptado a la propia personalidad, bien desarrollar algo nuevo que nadie había reparado en ello. Sólo es cuestión de hacer un análisis directo y sin engaños de uno mismo para responder a esa sencilla pregunta: ¿qué es lo que más me gusta en la vida? ¿En qué me gustaría trabajar toda la vida sin dejar de disfrutarlo ni un solo día?. Pregúntate querido visitante (o visitanta, no quiero ser tildado de opresor lingüista).

"Es que a mi me gusta tocar culos".

Bien. Vale. A priori uno puede pensar que con esas aficiones no pasaremos jamás de sobón de línea de autobús, esa clase de mísero infraser cuyo único afán en la vida es patéticamente triste (curiosamente la misma variedad de infraser, observado por la noche y en un local donde vendan copas, está mejor visto... va a resultar que, en el fondo, todo es relativo, aunque ambos den el mismo asco).

A lo que ibamos, estimados y estimadas culoadictos. ¿Pensais que todo está perdido, qué tendreis que sufrir en silencio y que nunca conseguireis realizaros como personas? ¡¡No desesperen, niños y niñas!!.

El mundo de las supercherías y las seudo-ciencias viene en nuestra ayuda, oh adictos a los culos.
La Culomancia es nuestra salvación.

Gracias a Magonia por reseñar el que, sin duda, va a ser nuestro medio de poder aunar trabajo y diversión.
¡¡¡Hip. Hip, Hurra!!!

miércoles, 19 de septiembre de 2007

¿Todo va bien? Pues claro que si, esto va de lujo

Cuando señalas con el dedo,
recuerda que otros tres te señalan a ti
Proverbio árabe

A lo largo de la vida se suelen recibir críticas. Por todos los lados, y por las causas más diversas. Generalmente cuando criticamos a alguien solemos olvidar que nosotros también somos susceptibles de crítica, ya que nadie es perfecto (lucha entre mi ego y mi sentido estético: en lugar de decir "salvo yo" diré "afortunadamente, ya que la perfección es lo más aburrido que hay". Además, mi natural modestia me impedirá siempre admitir lo que es más que evidente).

Una de las críticas que he recibido, recibo habitualmente, y lamento informaros, recibiré, es acerca de la extensión. No solo de mi barriga, sino de mis textos y conversaciones. No hay forma de ocultarse: tenéis razón, y lo peor de todo es que es algo difícil de cambiar. Aunque a veces hay ocasiones en las que la brevedad se impone porque poco más se puede decir. Panda de cabrones...

Estudia una carrera, hijo, que te servirá de mucho en el futuro... si ya lo decía la canción: "La vida pirata es la vida mejor".


Y lo único que hacemos es pedir más vaselina para que sigan introduciéndonos cosas por vía ano-rectal.
Me teneis de un contento...


Desde la nausea:
Paso de hablar de Bolonia, de la ANECA, de la estupidez de que la universidad sea "rentable", de los desmanes que año tras año y plan tras plan se producen en lo que ahora se llama primaria y secundaria. Por hoy no veo la necesidad de que nos cabreemos más.