Robaiyyat - Omar Jayyam
Uno es algo ingenuo. Me gustaría que no fuese así, pero no es bueno ir en contra de la naturaleza. El tercer principio de Newton (acción y reacción) lo deja muy claro.
De pequeño siempre pensé que sería estupendo ganar un Nóbel, como Feynman (no soy tan egocéntrico como para aspirar al premio Abel, al menos no por el momento). Siempre he creído que los premios deben darse de forma sincera, sin que por medio haya ningún interés, sea económico o político. Más tarde uno se da cuenta de que, si el mundo fuese así, es muy posible que no pudiese darse prácticamente ningún premio.
Lo que me da miedo es que la hipocresía es algo demasiado habitual, tanto que ya ha dejado de causar sorpresa, rechazo e incluso pasmo, por lo familiar de la cosa.
Hace poco se ha fallado uno de los premios príncipe de Asturias, el de Comunicación y Humanidades, en favor de Google.
Me parece estupendo, es un reconocimiento a uno de los vetebradores de nuestra nueva realidad, con una filosofía inicial de quitarse el sombrero y apoyada en un producto fiable, tremendamente útil y con un crecimiento increíble. A estas alturas no creo necesario explicar lo que es Google (por si acaso, aquí está el maestro Sagan para aclarar las cosas).
Es entonces cuando la parte ingenua se despereza y me pega en los higadillos.
-¿No es Google el portal de información que censura sus contenidos dependiendo de en que parte del mundo te conectes, como se comprobó hace tiempo?
-No seas malpensado. La República Popular China es nuestra amiga; de acuerdo que no respetan los derechos humanos, vale que ejecutan más penas de muerte que nadie, pero hemos de tener en cuenta que últimamente han hecho grandes cosas. Se han abierto al capitalismo. Ahora compran, consumen. Son felices (algunos, al menos).
Por eso no se debe romper el status quo, hay cosas que no deben saberse. Es malo. Si quieres entrar en mi mercado, debes permitirme vetar ciertos contenidos sin importancia. No es bueno que se hable del Tibet, o de las detenciones ilegales a los activist... a los subversivos. Al fin y al cabo, vosotros tenéis Guantánamo, y nadie se queja.
De pequeño me hubiera escandalizado, pero ahora soy mayor, y más listo. He visto la luz, y por fin todo está claro. Todo es por nuestro bien, aunque no lo veamos así, ya que es preferible la injusticia al desorden. Además, un poco de censura no hace daño a nadie (apenas), sobre todo si se hace en aras de un bien mayor. Esas cosas deben ser premiadas. Y como Google no puede organizar eventos deportivos de caracter mundial (por el momento), pues...
si se desea ampliar información (y encima leer algo expresado de forma coherente):
- psycobite lo explica como nadie, con enlace a una muestra de la citada censura al final del post.
- otra comparativa del doble rasero,
-y una recomendación literaria, que no todo en la vida va a ser enervarse.

