Me encanta la contemplación tranquila de mi propia mente.
¿Parezco vanidoso? Cielos, espero no ser tan inmoderado, porque también me gusta la moderación por encima de todo.
Podría decirse que la virtud, la fe o el amor son supremos en el Universo.
Sin embargo, si se abusa de ellos, se vuelven perversos y se pierde la estabilidad, lo cual conduce a la locura.
Y con la locura llegan el dolor y el miedo y se pierde toda esperanza de placer.
Porque… ¿quién puede dudar de que el placer es el único objetivo de una vida de razón? En especial el placer derivado de un alma tranquila y ordenada, forjada en la meditacion.
No existe defecto que la contemplación y la lógica no puedan corregir, para traer después paz y quietud.
De “Las Meditaciones” de Epicuro el Sabio, alrededor del