viernes, 11 de mayo de 2007

Un principio es un tiempo muy delicado

Al menos eso es lo que decía la princesa Irulan al comienzo de Dune, la adaptación de las novelas de Frank Herbert que llevaron a cabo David Lynch y Dino de Laurentis.
Desde luego, Irulan tiene mucha razón, empezar con algo siempre es difícil. Da igual que sea la primera vez que se lleva a cabo la tarea en cuestión, o que lleves años de experiencia a tus espaldas; siempre que uno se enfrenta a algo nuevo, siempre que uno empieza algo, surgen las dudas, los miedos, angustias, y demás compañeros de viaje.

Quizás sea esa una de las razones que hacen que a los seres humanos nos gusté poco el cambio (toma ya, pedazo de generalización... teniendo en cuenta que siempre he pensado que generalizar, independientemente del tema a tratar, hace que se pierda gran parte de razón, entre otras cosas. Así que lo que venga a partir de ahora carece de todo tipo de credibilidad, que conste).

No deja de ser curioso ese punto. La base de la vida, al menos tal como lo veo, es el cambio. La evolución es cambio (a menos que uno sea un creacionista a ultranza, claro; en ese caso, haga Vd que se lo miren bien). Y el cambio siempre trae consigo incertidumbre. A veces, se cambia para seguir igual, y otras veces se cambia a peor. Tenemos cambios de chaqueta, o como decían Def Con Dos, se cambia de gabardina, camiseta o chandal, pero nunca de gallumbos... Se mire desde el ángulo que se mire, y aunque nos pese, el cambio está presente en nosotros, cada día de nuestras vidas.

¿Por qué nos asustará tanto esa palabra? No se por qué razón, desde pequeños, se nos mete la idea encima de que hemos de ser valientes, que no hemos de tener miedo, que el miedo es malo. Nunca lo he creído así; tener miedo a las cosas no es nada malo, nos hace sentirnos alerta, impide que bajemos la guardia. Es más peligroso dejarse dominar por el miedo, ya que al hacerlo, ese miedo te paraliza, te impide hacer las cosas. Es entonces cuando uno se acurruca, se hace un ovillo, busca protección... dejándose desbordar por los acontecimientos. En ese punto se pasa de ser un mero espectador en este esperpento que llamamos vida, a ocupar la categoría de objeto, al que los demás no dudaran en usar o ignorar.

Reconocer que algo te asusta es un paso clave para poder enfrentarte a ello, y al enfrentarse al miedo, encarándolo de frente, es cuando encuentras la capacidad para poder sobreponerte a ese momento de angustia (vital o no, eso es lo de menos). Quizás sea esa la verdadera medida del valor, la capacidad de enfrentarse a los miedos de uno y no dejarse arrastrar por las circunstancias. Si se consigue eso, no habrá nada que no se pueda lograr, ni habrá tarea imposible ante nosotros. Aunque nos enfrentemos al mayor miedo de todos, al enemigo más temible: el cambio.

Eso es un buen principio, ciertamente. Y todo principio, como se ha visto, es un momento delicado. Lo cual nos deja, convenientemente, en el mismo lugar donde empezamos.

2 comentarios:

El Tio Matt dijo...

Ya sabes que soy un niño refranero.

Sólo dos apuntes.

"Todo gran viaje empieza con un sencillo paso"

"Un hombre sin miedo es un hombre muerto"

El Tio Matt dijo...

Otro apunte "refranero"

"La vida es lo que nos sucede mientras hacemos planes"