Me quedan dos días (día y medio) de aguantar mi trabajo actual. No creo que el nuevo sitio a donde voy sea mejor, desde luego. En el peor de los casos será igual.
Lo único que me anima es que, según parece, no voy a tener más remedio que pensar algo, lo cual va a ser toda una novedad con respecto al pasado año "escolar".
Soy una persona modesta en mis aspiraciones, y la verdad es que me conformo con tener que aguantar menos gilipolleces, que hay ciertos modos de conducta de la gente que ya me parecían ridículos en el instituto... así que imagínense verlos reproducidos en chicas de casi 30 o en hombres (perdón, quería decir onvres) de casi 50.
Y, sufrido lectora o lector (dudo que seas más de uno, mi querida madre), imagino que te estarás preguntando, ¿a santo de que viene el titulito con el desatino que has escrito hasta el momento?
Sencillo: me he dado cuenta de que mi prioridad en la vida es conseguir poder vivir sin trabajar (atrás quedó la romántica idea de juventud de encontrar un trabajo en algo que me guste y me permita crecer como persona; ahora lo único que quiero que me crezca es la barriga por culpa de la inactividad). Lo malo es que ese objetivo -vivir a costa de ti, oh lector de amabilidad sin par- es complicado, lo se. Sobre todo conseguirlo de forma legal.
Así que voy a agenciarme una impresora a color, hablaré con mi amigo Danann, que tiene buena mano para eso de los dibujines y los programas de imágenes y tal, para que me ayude a pulir ciertos aspectos del diseño para el billete de cien mil de leuros que ando montando.
Y digo cien mil en lugar de un millón, porque yo no soy tan ambicioso como otros y así seguro que no me pillan...lo mismo podemos colarlo unas dos o tres veces en un día.
¡¡¡vida de holganza y molicie, espérame que ya voy!!!